EN INTERÉS DEL MENOR

Dedicado a mi hija Ana
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FIRMA INVITADA

Sección en la que se publican mensualmente artículos de profesionales que escriben sobre diversos temas de interés para nuestros lectores y que aportan un punto de vista personal, diferente y enriquecedor.

 

EN INTERÉS DEL MENOR

Dedicado a mi hija Ana

Filosofía y Sentido Común

José Fernando Calderero Hernández

Dr. en Filosofía y Ciencias de la Educación. Lic. En CC Químicas. Miembro del Grupo de Investigación “Educación Personalizada en la Era  Digital” (EPEDIG). Profesor de “Teoría y Práctica de la Investigación Educativa” y de “Ciclos vitales y comunicación en la familia” en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Vicepresidente de la Fundación “Padres por la Excelencia, Padrex”. Presidente del Capítulo de Educación de AEDOS. Ha sido Decano de la Facultad de Educación de la UNIR, Subdirector del Área de Educación del C. U. Villanueva, adscrito a la UCM, profesor de la Universidad de Navarra y del Bachelor of Education de la University of Wales. Ponente en cursos para profesores y directivos en España y América. 27 años de directivo y profesor universitario. 24 años como director y profesor de colegios e institutos de bachillerato. Autor de libros educativos. Director de tesis. @JFCalderero

Filosofía y Sentido ComúnAndrés Calderero de Aldecoa

Actualmente cursando el Grado de Filosofía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Profesor de apoyo para grupos de recuperación en Colegio Los Olmos (2008-2010). Becario en tareas de documentación en el periódico ABC (2010-2012). Monitor en campamentos de verano de formación intensiva (2006-2010). Amplia experiencia como profesor particular. Fundador, compositor y guitarrista del Grupo “Alias”. @andrescalderero

PRESENTACIÓN

Hoy me van a permitir que para presentarles a una de nuestras «Firmas invitadas» de este mes, les cuente una anécdota personal: en el año 1985 yo tenía 15 años y varios de mis amigos estudiaban en uno de los colegios más prestigiosos de Zaragoza.

Como mi familia no tenia recursos para que yo pudiera estudiar en ese colegio, una mañana de septiembre de 1985, antes de empezar el curso 1985/1986, decidí presentarme en el colegio y pedir una cita para entrevistarme con el director.

Para mi sorpresa el director me recibió esa misma mañana; imagino que para él también tuvo que ser una sorpresa cuando le dijeran que un chavalillo quería entrevistarse con él.

Cuando lo tuve frente a mi, sin rodeos y de forma directa, le dije: «muchos de mis amigos estudian aquí, a mi me gustaría también estudiar aquí pero mi familia no tiene dinero para que yo pueda venir a este colegio, pero estoy dispuesto a trabajar en lo que haga falta para pagarme los estudios

Esa misma mañana salí del colegio con una beca de estudios, comedor y trasporte escolar; días después yo me incorporaba al colegio como alumno y empezaba a trabajar los sábados por la mañana en recepción y de lunes a viernes en el departamento de psicología corrigiendo test.

El director del colegio era D. JOSE FERNANDO CALDERERO HERNÁNDEZ; al terminar mis estudios e irme a la universidad le perdí le pista, 25 años después gracias a las redes sociales lo encontré por Twitter y el año 2016 nos volvimos a ver en Madrid.

Como pueden imaginar para mi es un placer presentar en este espacio en primicia el libro «Filosofía y Sentido Común» escrito por mi apreciado profesor y su hijo Andrés Calderero de Aldecoa.

FILOSOFÍA Y SENTIDO COMÚN

Agradecemos mucho a nuestro querido amigo, Felipe Fernando Mateo Bueno la posibilidad de publicar en esta sección de «FIRMA INVITADA» de su blog.

Filosofía y Sentido ComúnHace algunos meses, y en recuerdo de nuestra antigua y buena amistad, aceptamos el ofrecimiento comprometiéndonos a que fuera este blog el primer sitio de Internet en el que apareciese con cierto detalle la publicación de nuestro nuevo libro «Filosofía y sentido común» publicado por Sekotia.

Ambos autores, padre e hijo como el lector habrá podido imaginar, estamos muy satisfechos de anunciar la publicación, a mediados/finales del próximo mes de febrero, de este libro en el que hemos puesto muchas ilusiones tratando de ayudar al mayor número posible de personas a asumir el gozoso derecho-deber de ejercer la responsabilidad de sus propios pensamientos y, por tanto, de su vida.

Contamos con el respaldo del Prof. Álvaro Romo, Secretario General de la International Association of University Presidents (IAUP) y con el prólogo del eminente Prof Alfonso López Quintás a los cuales manifestamos desde aquí nuestro público agradecimiento.

Entresacamos a continuación algunos fragmentos del libro, con los cuales esperamos que los lectores se puedan hacer una idea de su contenido.

¡Sapere Aude! Atrévete a pensar, ten el valor de usar tu propio entendimiento.  Los autores de «Filosofía y sentido común» hacemos nuestro este famoso lema de la Ilustración, en cuanto que representa la importancia de pensar por uno mismo, la importancia de llegar al fondo de las cosas, lo imprescindible que es dar un paso más allá de la «versión oficial» y ser implacable en la búsqueda de la verdad. Como el propio título indica nuestra intención no es hacer una filosofía elevada y rebuscada sino intentar reflexionar sobre cuestiones importantes de la vida a través de principios sencillos o de sentido común. El propósito principal de este libro es ofrecer a todo ser humano algunos elementos de reflexión que puedan ayudarle en su desarrollo personal, especialmente en lo que a la mejora de las capacidades de comprensión y decisión se refiere. Creemos que este libro puede interesar a todo el que alguna vez se haya hecho alguna pregunta parecida a:

Filosofía y Sentido Común– ¿Qué puedo hacer para desarrollar mi identidad, ser yo mismo, cultivando ideas propias sin tener que conformarme con «consumir» ideas ajenas?

– ¿Tiene algún sentido en el colegio, la universidad o la formación en la empresa aprenderme contenidos sin entender nada, o muy poco, de su sentido, significado o utilidad?

– ¿Cuáles son los valores o ideas por las que rijo mi conducta? ¿Son correctas?

– ¿Toda idea es igual de válida que otra?

– ¿Estoy acomodado en una serie de valores que he recibido?

– ¿Quién ha elegido mi modo de pensar?

– ¿Soy un producto de mi entorno?

Proponemos al lector que reflexione con nosotros sobre algunas cuestiones importantes del pensamiento humano y sus posibles repercusiones en su vida personal, social, profesional, etc. Partimos de la premisa inicial de que todo ser humano necesita tener sentido crítico, al menos en un cierto grado. Por ello, después de pensar sobre sus necesidades y utilidad, nos ocupamos de algunas dificultades con que nos podemos encontrar a la hora de adquirirlo y desarrollarlo y también de algunas estrategias de aprendizaje que pueden ser útiles para remontar las dificultades, despertando o mejorando la propia capacidad de crítica. En la segunda parte, sin pretender agotar el tema, examinamos el conocimiento humano tanto desde el punto de vista de su adquisición como desde la reflexión sobre la problemática de la naturaleza y percepción de la realidad, reflexionando sobre algunas características del trabajo intelectual y algunas claves de éxito académico, profesional y social. Queremos explicitar desde el principio una idea central a la que, de una u otra forma, volveremos reiterativamente a lo largo de las páginas: la imperiosa e ineludible necesidad de pensar por uno mismo.

Hoy en día es especialmente necesario tener los ojos de la razón bien abiertos, puesto que la mayor parte de las personas vivimos en un mundo que nos bombardea constantemente con noticias, informaciones, novedades, avances científicos, etc. Precisamente en un mundo en el que estamos sobreexpuestos a demasiada información es totalmente necesario el desarrollo del sentido crítico. Contamos en el libro una anécdota de un general del ejército que está viendo pasar los tanques hacia el campo de batalla y dice: «Por donde ahora pasan los tanques antes pasaron las ideas». Las ideas modelan la sociedad. Si queremos mejorar la sociedad una de las primeras cosas que hay que hacer es mejorar nuestra capacidad de razonar. Muchas veces nos encasillamos en constructos ideológicos del tipo: yo soy de izquierdas, yo soy de derechas, que no responden a las necesidades de las personas ni de la naturaleza humana. Tenemos la imperiosa y urgente necesidad de poder contar, en los distintos ámbitos de la vida, con personas que piensen; que piensen en profundidad, más allá de las habilidades y competencias técnicas. Problemas como el desempleo, el hambre, el auge del terrorismo, etc., necesariamente han de tener alguna causa que, si realmente queremos encontrar soluciones, ha de ser suficientemente estudiada no quedándonos en explicaciones superficiales que suelen enmascarar cuestiones mucho más profundas.

En un sentido amplio, podíamos denominar sentido crítico a la capacidad de captar y combinar todos los elementos necesarios para hacer un juicio correcto en una situación determinada, facilitando por tanto la posibilidad de tomar decisiones inteligentes y convenientes. Está relativamente extendida la costumbre de ajustar el propio pensamiento y la conducta al pensamiento y conducta colectivos del grupo social que uno frecuenta. De esta manera abdicando del esfuerzo de ejercer la capacidad de crítica se puede acabar pensando y actuando de una forma contraria a la propia y sufriendo las repercusiones de la falta de personalidad y/o la insatisfacción de estar viviendo la vida como el que sigue un guión ajeno y quizá renunciando a los deseos de alcanzar una vida más plena en alguna de las diferentes facetas humanas.

Filosofía y Sentido ComúnSiendo importantísima la capacidad de pensar por uno mismo y optar por la mejor solución en los problemas de la vida, dichas habilidades se vuelven aún más imprescindibles en cualquier ejercicio intelectual. Cualquier proceso de aprendizaje o actividad intelectual está plagado de retos. Bien sea por acciones voluntarias, o como consecuencia de errores involuntarios, hay muchísimas situaciones que nos pueden conducir a planteamientos falsos y exigen cierto estado de alerta. Hay, por ejemplo, profesores que tienen fuertes cargas ideológicas que intentan comunicar directa o sutilmente a sus alumnos y muchos manuales y textos universitarios que exponen diversas teorías presentándolas con rango de «verdad absoluta» sin dar ningún tipo de prueba de la veracidad de sus argumentos.

El origen de «Filosofía y sentido común» se encuentra en muchísimas horas de conversación entre los dos autores. Reflexionando sobre multitud de temas como política, religión, ciencia o filosofía los autores nos dimos cuenta de que en casi todos los temas había una multitud de opiniones enfrentadas entre si y la mayor parte de ellas eran lineales, parciales y poco respetuosas con la verdad. Al analizarlas vimos que las ideologías siempre son paquetes enlatados de ideas que más que intentar explicar la realidad intentan justificar una posición previamente elegida por diversas influencias e intereses. Creo que si tuviésemos que resumir la motivación para escribir este libro diríamos que fue un profundo amor por la verdad, sea cual sea. El conocimiento humano por definición no puede ser absoluto, tiene que ser siempre aproximativo. Ser conscientes de esta realidad nos hace ser más cautos a la hora de aceptar las teorías u opiniones de los demás. Por otro lado, ser conscientes de las limitaciones de la razón también nos hace pensar que la búsqueda de la verdad ha de acometerse desde todos los ámbitos y no solamente desde las ideas y la razón. Pues desde luego el hombre no es solo un animal racional, también es emocional, espiritual, creativo.

Sería interesante reflexionar sobre el modo en el que hemos «adquirido» las ideas, los conceptos, los modos de pensar. ¿Hasta qué punto hemos sido conscientes del proceso de adquisición y hemos actuado con voluntariedad? ¿Hemos asumido acríticamente ideas basándonos exclusivamente en el hecho de que otras personas las tuvieran o fiándonos de las primeras impresiones sin un contraste reflexivo con la realidad? Haciendo una comparación entre el alimento físico y el «alimento» intelectual, parece razonablemente sensato no ingerir cualquier elemento sin una cierta garantía de calidad o al menos de ausencia de deterioro significativo.

Las personas expertas en una materia también pueden precipitarse, equivocarse o simplemente despistarse. Parece que lo sensato es confiar en los expertos pero solo en cierta medida; hay ocasiones en las que es preciso exigir las pruebas que certifiquen que sus conclusiones son ciertas. Es un error no contemplar la posibilidad de que personas mayores, expertos o nuestros superiores en cualquier ámbito, estén equivocados. Hemos de atrevernos a tener siempre el ¿por qué? en la boca y, siempre desde el respeto, entrar a fondo en las cuestiones.

Esperamos que «Filosofía y sentido común» sea útil a los lectores y les ayude a reflexionar sobre todas estas cuestiones.

Nos despedimos agradeciendo de nuevo a Felipe Fernando la oportunidad de escribir estas líneas de presentación y ofreciendo a todos la posibilidad de contactar con nosotros para cambiar impresiones en torno al contenido del libro y el enfoque de fondo que lo ha motivado.

Saludos muy cordiales

 

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Dedicado a mi hija Ana

Juan Antonio Frago Armada

Juan Antonio Frago Armada

Fiscal de delitos económicos en A Coruña -España-

Editor del Blog «En ocasiones veo reos»

PRESENTACIÓN

Hasta la fecha en la sección «Firma invitada» de este espacio virtual han participado escritores, periodistas, abogados, detectives privados, psicólogos, policías y un largo etcétera de profesionales que nos han obsequiado mes a mes con sus aportaciones en forma de post para tratar, desde su perspectiva profesional, temas relacionados con la temática tratada en esta web, sin embargo, nunca había escrito un Fiscal.

Juan Antonio Frago Armada en la actualidad es Fiscal de delitos económicos en A Coruña -España-, pero la faceta que más me interesa y que además compartimos es la de Blogger, ya que Juan Antonio es el editor del Blog «En ocasiones veo reos», uno de los Blogs sobre Derecho Penal mas leído de España –más de 1.000.000 de visitas le avalan-, un blog de visita obligatoria para aquellos que tengan interés en dicha materia.

En ocasiones veo reosEl post que hoy comparte Juan Antonio con nosotros en este espacio virtual es «Comentarios fuera de la ortodoxia sobre el impago de pensiones -artículo 227 del Código Penal-», en el que su autor hace un examen del delito de impago de pensiones previsto y penado en el artículo 227 del Código Penal.

Para terminar, si me lo permiten, les recomiendo encarecidamente que visiten el blog de Juan Antonio Frago Armada, «En ocasiones veo reos», en el que, además de encontrar el post que hoy comparte aquí, encontraran post de enorme interés no solo para profesionales del derecho sino también para legos en la materia.

COMENTARIOS FUERA DE LA ORTODOXIA SOBRE EL IMPAGO DE PENSIONES -Artículo 227 del Código Penal-

En mi opinión el 227 Cp es uno de los delitos que más debería ser revisado desde las perspectivas procesal y sustantiva.

Impago pensionesDice el citado precepto:

«1. El que dejare de pagar durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos cualquier tipo de prestación económica en favor de su cónyuge o sus hijos, establecida en convenio judicialmente aprobado o resolución judicial en los supuestos de separación legal, divorcio, declaración de nulidad del matrimonio, proceso de filiación, o proceso de alimentos a favor de sus hijos, será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses.

2. Con la misma pena será castigado el que dejare de pagar cualquier otra prestación económica establecida de forma conjunta o única en los supuestos previstos en el apartado anterior.

3. La reparación del daño procedente del delito comportará siempre el pago de las cuantías adeudadas.»

Terminológicamente hablando, podemos señalar que tenemos a la víctima del delito, que va a ser el beneficiario de la pensión, al sujeto activo del delito, que usualmente va a ser el varón que no paga la pensión y al denunciante, que puede ser el MF, el agraviado o el representante legal -228 Cp-.

LAS PENSIONES COMPENSATORIAS

Debe notarse que con la redacción del 227. 1 Cp en la mano, el impago de una pensión compensatoria va a comportar la posibilidad de cometer el delito. Contra el criterio de que este delito sólo se comete en el caso del impago de la pensión a favor del menor, el 227. 1 Cp dice claramente «en favor de su cónyuge»

Impago pensionesHarina de otro costal es que, y esto es ya mi opinión, las pensiones compensatorias deberían desaparecer. Surgieron en el momento en que se reintroduce el divorcio en España, a comienzos de los 80 y era un mecanismo para paliar casos en los que las mujeres no habían tenido directamente la posibilidad de acceder al mercado laboral, con lo que, de no haberse introducido este mecanismo, hubiesen quedado completamente desprotegidas.

A día de hoy, los tribunales civiles cada vez las dan menos o, incluso, por un periodo de años muy restringido. Desde el momento en que la Constitución garantiza, al menos teóricamente, la plena igualdad entre hombres y mujeres -la prueba es que todos los años hay más mujeres jueces y fiscales que hombres-, y el deber de todos de trabajar, careciendo de sentido que una persona joven pretenda una compensación por su «especial dedicación a la familia», cuando ambos progenitores deben cuidar de la prole por igual y ambos tienen el deber de trabajar, amen de que los tribunales no las conceden sólo para equiparar sueldos a priori muy diferenciados.

LOS GASTOS EXTRAORDINARIOS

Estamos ante otro extremo cuyo impago puede dar lugar a la condena. Aquí he visto de todo: 1) Madres que pretenden que el impago de gastos de material escolar den lugar al procedimiento penal -cuando dichos gastos son ordinarios tal y como ha establecido el TS civil de manera reiterada-, 2) Madres que pretenden que la primera comunión entre por aquí -y no es un gasto necesario en una familia, como sí lo serían unas gafas u ortodoncia, porque en un estado aconfesional, gastarte 800 € en un día, en el que para más INRI no invitas al ex marido es un vicio propio y no oponible a la otra parte-. Y quien dice primera comunión dice campamentos en el extranjero, etc.

Entiendo que, procesalmente hablando, esto nos lleva a un problema de fondo, y es que el juez civil, si hay discusión, debe señalar como obligatorio ese gasto, dicho gasto debe ser periódico y, sólo en ese supuesto, podríamos hablar de delito por impago de gastos extraordinarios. En otras palabras, un supuesto gasto extraordinario, discutido por el obligado, difícilmente puede dar lugar a la comisión del delito.

LA DEFENSA TRADICIONAL

La defensa tradicional de este tipo de delitos pasa por la ausencia de dolo. Es decir, objetivamente no se ha pagado la pensión, pero porque el obligado ha carecido de medios para satisfacerla. Esto, a su vez, nos abre distintas problemáticas, que en muchísimos casos son pasadas de puntillas en la dogmática y en las resoluciones jurisdiccionales:

A) La ausencia de crítica a la concreta cuantía impuesta por el juez de familia:

Es bastante chocante que en las sentencias penales ni se entre a cuestionar la concreta cuantía que ha impuesto el juez civil. Si han sido 300, 400, 200 €, etc., si directamente eran asumibles por el obligado. En un divorcio de mutuo acuerdo al menos ha sido determinada libremente la capacidad por el obligado. En un divorcio contencioso se opta porque el juez resuelva, habiéndome encontrado casos como: 1) Que el juez civil determina la capacidad por «indicios», sin concretar cuáles han sido dichos indicios -que es como para proponer al juez civil como testigo en el pleito penal-, 2) Que el juez civil impone un porcentaje fijo -20% p ej- de lo que gane en cada momento el progenitor, cuando los porcentajes fijos han sido desterrados por la alta jurisprudencia, pero a nivel de litigantes con pocos recursos aún se ven bastantes resoluciones en dicho sentido. Además, las sentencias civiles son excesivamente parcas en determinar otro problema: las cargas, o pasivo, del sujeto obligado.

B) La ausencia de toda crítica al progenitor custodio, usualmente la madre, en el ejercicio de la acción penal:

Impago pensionesNada se puede leer en cuanto a crítica a aquellos progenitores custodios que presentan la denuncia a los 2/3/4 años de haber dejado de pagar el custodio la pensión. De hecho, en mi opinión, esto debería ser constitutivo también de delito en comisión por omisión, porque siendo garante de la reclamación de los alimentos, si se dejan plazos tan amplios sin ejercitar las acciones penales, en la práctica hará incobrable el crédito -no es lo mismo denunciar al 2º mes, debiendo, p. ej., 600 €, que cuando la deuda alcanza ya varias decenas de miles de euros-. En la práctica, fuera de estadísticas, pero por lo que he visto, en estos delitos se acaban viendo involucradas familias con escasos recursos. Cuando el padre cobra en condiciones, con un sueldo razonablemente estable, no hay denuncias. En resumidas cuentas, en la práctica este delito se ve en el caso de progenitores con sueldos sumamente pequeños o irregulares.

Por otro lado, si lo pensamos fríamente, dado lo lento que se suelen instruir, en este delito se mezclan cuestiones a nivel temporal que no se ven en otro delito. No es nada raro ver una denuncia presentada en 2013 y enjuiciada en 2016, teniendo una especie de inversión de la carga de la prueba el acusado de todo lo que ha hecho durante 3 años, ya que no se cuestiona el importe de la pensión fijada por el juez civil, cosa que ni se ve en un delito fiscal, de ejercicio anual -305 Cp-. En tres años ha podido pasar de todo, meses en los que ha trabajado, estar en situación de paro, trabajar solo unos pocos días, etc., y se tiene que preparar una macro defensa para todo tipo de situaciones, muy distintas entre sí.

C) Algo podía haber pagado:

Estamos ante otra de las falacias de este delito. Tradicionalmente se escucha que, por ejemplo, si el sujeto estaba obligado a abonar 200 € -de cuando cobraba 800 €-, pero sus ingresos han descendido a 436 € -la renta de inserción-, algo debería haber pagado para no incurrir en el delito, aunque fuese testimonial. Con la legalidad en la mano, está obligado a pagar lo impuesto en la resolución judicial, y el pagar 50 € un mes, 70 € otro, 20 € otro, y así sucesivamente, no eliminaría de manera objetiva el delito.

LA FALLA DEL DERECHO PROCESAL

El gran problema de este delito, como viene siendo habitual, radica, en mi modesta opinión, en que los jueces no incoan juicio rápido por este delito. Cumple de sobras los requisitos del 795 LECRIM y tiene una instrucción tan sencilla que un mono sabría tramitarla: 1) Oir a la denunciante, 2) Sacar los antecedentes penales y punto neutro judicial de los datos económicos que consten respecto al denunciado, 3) Oir a denunciado, 4) Que aporte documentalmente toda la prueba de su precaria situación económica que quiera, 5) Decidir si se manda a juicio o no.

Impago pensionesEn vez de eso, nos encontramos con que se dilata durante meses o años esta instrucción, ampliando como hemos dicho el espectro temporal más que el impago de un ejercicio fiscal, y creando un problema irresoluble para el cobro -y esto, insistimos, si la denunciante no ha tenido la delicadeza de denunciar años después del primer impago-. Carece de toda lógica que un delito tan sencillo -probar si has pagado o no, y en este último caso por qué no lo has hecho- se demore años en enjuiciar, mientras no se está atendiendo a las necesidades del menor afectado.

VIOLENCIA DE GÉNERO O NO

Otra de las cuestiones en el candelero es decidir si estos delitos son parte de la llamada violencia de género o no.

El art. 14. 5 b) LECRIM señala:

«5. Los Juzgados de Violencia sobre la Mujer serán competentes en las siguientes materias, en todo caso de conformidad con los procedimientos y recursos previstos en esta Ley:

b)De la instrucción de los procesos para exigir responsabilidad penal por cualquier delito contra los derechos y deberes familiares, cuando la víctima sea alguna de las personas señaladas como tales en la letra anterior.»

Impago pensionesPese a lo extraordinariamente claro de la redacción, nadie lo está aplicando, instruyéndose estos delitos por los juzgados de instrucción comunes. Es claro que los delitos contra los derechos y deberes familiares van desde el art. 223 Cp hasta el 233 Cp, lo que incluye al delito del art. 227 Cp que estamos examinando. También es claro que cuando estamos hablando de una pensión compensatoria la víctima va a ser la mujer y cuando estemos hablando de la pensión alimenticia la víctima es el hijo afectado.

Razones prácticas llevan a que se haga de esta manera, puesto que estos asuntos entorpecerían a los actos de violencia física o psicológica. Sin embargo, la literalidad legal es clara como el agua cristalina -por mucho que nos empeñemos en lo contrario-.

También podemos ver que la nueva Ley balear 11/2016, en su art. 56, señala:

«Las administraciones públicas de las Illes Balears integrarán la perspectiva de género en los diferentes programas destinados a garantizar los derechos sociales básicos y promoverán las medidas necesarias, tanto jurídicas como económicas, para mejorar las condiciones de las mujeres en situación de precariedad económica derivada de situaciones como la viudedad, las familias monoparentales y el impago de la pensión alimenticia establecida por vía judicial.»

Bien es cierto que creo que no estamos ante un delito de violencia de género, puesto que la verdadera víctima es el menor, aunque estudiosos sobre la materia seguro que encontrarán argumentos para rebatirme dicho aserto.

LA NUEVA EJECUCIÓN CIVIL

En mi opinión, dado que se quiere potenciar la mediación penal, lo suyo sería que obligatoriamente se pasase por la nueva ejecución civil del art. 776 LEC -introducido en 2015- y ya que los juzgados de familia señalan que el sujeto tiene bienes o caudal del que pagar, traben ellos mismos los embargos, ya que tienen toda la información dada la tramitación previa del plenario, a las partes constituidas ya ante sí y estando ante un procedimiento que dura pocas semanas.

En resumidas cuentas, el delito de impago de pensiones se está aplicando a día de hoy como una suerte de delito continuado o masa, a lo largo de varios años de impago, de una manera que perjudica gravemente tanto el derecho de defensa como el interés del menor en cobrar rápido su crédito alimenticio, con lo que sería importante someter a profunda revisión este precepto.

EN INTERÉS DEL MENOR

Dedicado a mi hija Ana

Antonia Hierro

Antonia Hierro

Licenciada en Derecho

Jefa del Servicio de Coordinación del Tribunal Económico Administrativo Regional de Andalucía

antoniahierro.org

PRESENTACIÓN

Una de las mayores satisfacciones que me ha proporcionado esta aventura virtual en la que ando desde el año 2014, es la de conocer personas excepcionales, muchas de estas personas han pasado por esta sección «Firma Invitada», y precisamente hoy les presento a una de ellas.

En el encabezamiento, debajo de su nombre, solo he mencionado que es Jefa del Servicio de Coordinación del Tribunal Económico Administrativo Regional de Andalucía -su trabajo actual-, sin embargo Antonia tiene una trayectoria mucho más extensa, fruto de «una personalidad inquieta y una mente curiosa

El post que hoy comparte Antonia con nosotros en este espacio virtual es «El negocio jurídico del amor», como ella misma dice «una propuesta abierta al debate y plateada para conseguir un cambio legislativo profundo en una materia en la que nuestra sociedad va muy por delante de nuestras leyes y nuestros legisladores

Y no le falta razón, con leyes del siglo pasado se están regulando relaciones y rupturas de este siglo, lo que nos lleva a unos resultados ante los cuales, como dice la autora de este post, «Legisladores y jueces deberían hacérselo mirar

Para terminar, les deseo que este post les guste tanto como a mi, que disfruten leyéndolo tanto como he disfrutado yo y, si me lo permiten, les invito a visitar la web de Antonia –antoniahierro.org– les garantizo que no les dejara indiferentes.

EL NEGOCIO JURÍDICO DEL AMOR

Nada hay más importante para el ser humano, desde que nace hasta que muere, que su entorno afectivo. Nada más complicado que la articulación jurídico-social de ese entorno.

Antonia HierroEn mi opinión no existe ninguna otra esfera de las relaciones jurídicas entre las personas que esté más necesitada de una nueva visión y regulación legal que las relaciones que surgen en el seno de la familia.

Durante miles de años la humanidad se ha movido, y se sigue moviendo, entre múltiples opciones de organización de las relaciones familiares, desde la poligamia (poliginia, poliandria, poliamor, matrimonios grupales…) hasta la monogamia, que abarca desde el «hasta que la muerte nos separe» hasta la actualmente existente en la mayoría de los países desarrollados: la monogamia seriada o sucesiva.

Creo que el debate sobre la bondad o no de las diversas formas de organización estará siempre presente entre nosotros, pero, optemos por el que optemos, siempre hará falta una organización jurídica.

A pesar de esa diversidad, si analizamos las uniones a lo largo de la historia sí que nos encontraremos siempre algo en común, algo que se ha roto en los últimos años en las sociedades más desarrolladas: la separación de los roles internos de cada uno de los miembros de la unidad familiar, el reparto de tareas entre los sexos.

Creo firmemente que esa ruptura, esa paulatina unificación de los roles (dejando de lado el sexo como separación) es precisamente uno de los pilares fundamentales del desarrollo económico y social de las sociedades occidentales. También creo firmemente que el respeto a la libertad de roles conquistada debe impregnar las relaciones jurídicas a partir de ahora.

No quiero detenerme en el examen del cómo y porqué se produjo históricamente el reparto de roles familiares, sino en analizar la trascendencia que tiene, desde el punto de vista de la relaciones jurídicas familiares, la coexistencia en este momento histórico y geográfico de formas distintas de articular ese reparto.

Las normas que regulan en España estas uniones, el llamado Derecho de Familia, ya no tiene nada que ver con la realidad social en la que nos movemos y están produciendo en el seno de las familias enormes tensiones, la mayoría innecesarias a mi modo de ver.

La falta de libertad para auto-organizarse en el entorno familiar, no sólo a las normas de Derecho de Familia sino también la interpretación que los jueces hacen de las mismas, están repercutiendo muy negativamente en toda la sociedad.

En la actualidad los ciudadanos perciben claramente que formar una unidad familiar es adentrarse en un campo lleno de minas, donde no se sabe cuándo estallará alguna, pero sí se tiene la certeza casi absoluta de que tarde o temprano alguna les va a estallar.

Antonia HierroComo decía al principio, hay muchas formas de familia y su existencia en territorios concretos tiene más que ver con las religiones y las tradiciones que con estructuras pensadas y consensuadas a priori. Lo que sí es cierto es que los matrimonios basados en el amor y en la libertad de elección de pareja son muy recientes en el tiempo e incluso aún no son admitidos en muchos países del mundo.

Para mí esa es la razón última que explica por qué hasta ahora lo único importante era regular la relación patrimonial de las parejas. Lo importante era cómo y de qué manera se iba organizar la administración de los bienes y qué debía pasar con ellos en caso de disolución del matrimonio.

Como en toda articulación jurídica, también en este campo la regulación en cada lugar ha dependido de las élites dominantes en el momento histórico, tanto religiosas como civiles. Si lo que más se protegía eran los bienes ¿cómo no se iba a proteger el patrimonio mediante matrimonios que lo conservase?

Por otra parte, el tradicional reparto de roles en el seno de la familia (con uno de los miembros de la unidad familiar, normalmente el hombre, como proveedor del sostén económico y con otro, normalmente la mujer, como proveedor del bienestar familiar interno) está siendo escogido actualmente, esta vez con plena libertad, por los miembros de las parejas, a pesar de la presión social que se opone activamente a esta «vuelta atrás.»

Pensemos lo que pensemos al respecto (sobre el tema corren ríos de tinta), en países que siempre hemos reconocido como más avanzados socialmente que el nuestro se está produciendo una vuelta, en la mayoría de los casos parcial, de alguno de los miembros de la pareja desde la esfera del trabajo remunerado a la esfera del trabajo no remunerado en el entorno familiar. En esta ocasión no por obligación social y legal sino desde la plena conciencia de que esa forma la organización les resulta más satisfactoria en algún momento de sus vidas.

Lo que para mí está muy claro es que en el momento actual nos encontramos con varios problemas (la falta de protección del trabajo no remunerado en la familia, la organización y administración del patrimonio familiar y la regulación de las relaciones familiares, tanto si se mantiene el núcleo familiar como si se disuelve) que están incidiendo muy negativamente en el entorno familiar y que requiere que cambiemos nuestra forma de acercarnos a ellos para abordados.

Esto exige, además de dejar de pontificar, dejar de colocar a las personas en el lado de lo políticamente correcto o incorrecto. Y, sobre todo, exige el respeto a la libertad de los ciudadanos para organizar su vida personal. Libertad para pactar cualquier tipo de relación jurídica que no sea contraria a los derechos humanos ni a las normas constitucionales existentes en cada momento.

TRABAJO REMUNERADO VERSUS TRABAJO NO REMUNERADO

En primer lugar creo que deberíamos dejar de confundir trabajo y empleo. Algo que, sin embargo, se hace constantemente. El trabajo es la ejecución de tareas que implican un esfuerzo físico o mental y que tienen como objetivo la producción de bienes y servicios para atender las necesidades humanas. El empleo es el trabajo por el que se paga una remuneración.

Antonia HierroEl trabajo en el hogar no es considerado, por el momento, un empleo si lo realiza uno de los miembros de la familia (sí lo es si lo realiza personal externo), pero es tan trabajo como el realizado fuera del hogar.

¿Quiere esto decir que todos los miembros de la pareja que optan por quedarse en casa son trabajadores? Por supuesto que no. Lo mismo que administrar el patrimonio personal no es un trabajo, quedarse en casa tampoco lo es. Tener hijos no es un trabajo, cuidarlos sí.

Creo que ha llegado el momento de reconocer legalmente el trabajo realizado en el hogar por alguno de sus miembros y articular jurídicamente esas relaciones laborales, así como la protección social de la que deben gozar estos trabajadores. Y de esto trataré un poco más abajo.

LA ADMINISTRACIÓN DEL PATRIMONIO DE LOS MIEMBROS DE LA UNIDAD FAMILIAR Y SU EVENTUAL DIVISIÓN EN CASO DE RUPTURA DE ESA UNIDAD

En España existen tres tipos de regímenes económicos matrimoniales: gananciales (todo en común al 50% de propiedad), separación de bienes (cada uno conserva su patrimonio y los gastos comunes se reparten) y participación (el matrimonio funciona como separación de bienes pero en caso de disolución se reparten las ganancias como si fuesen gananciales). La rigidez de estos sistemas, y la aplicación automática de uno de ellos en caso de que no se haya firmado ningún acuerdo prenupcial, provocan muchos problemas en el caso de disolución del matrimonio, máxime cuando la existencia de divorcios y sucesivos matrimonios se van encadenando en el tiempo.

Resulta curioso que en democracia, y con un estado aconfesional, la sociedad conyugal que es una sociedad civil con gran incidencia económica, no esté totalmente abierta a el pacto y la autorregulación, como lo están cualquier otra sociedad civil o mercantil.

Antonia HierroA mi modo de ver esta rigidez sólo se explica por un concepto paternalista, cuasi religioso, que aún tienen los legisladores, y por sus intentos (infructuosos como puede comprobarse) de proteger las relaciones familiares tal y como han sido en el pasado. Como si poner trabas pudiera conseguir que se mantuviera la unidad familiar primitiva.

Los legisladores parecen olvidar que la libertad de las personas se expresa, antes que nada, en su esfera individual. A lo largo de la historia siempre que las sociedades han conseguido más libertad han aumentado los cambios de pareja. Sólo se han contenido cuando el poder, normalmente religioso, los ha prohibido, incluso en esos casos y desde hace miles de años se tuvieron que asumir fórmulas como la «separación de cuerpos o haciendas».

En la actualidad, estando como estamos en un país que reconoce la libertad de sus ciudadanos y que tiene reconocida igualmente varios tipos de uniones familiares, creo que ha llegado el momento de reconocer la libertad de pacto entre los componentes de la unidad familiar. De considerar legal los pactos económicos y de organización de sus relaciones que ellos suscriban antes, durante o después del matrimonio o de la llamada unión de hecho.

Siempre, por supuesto, que dichos pactos no atenten contra los derechos y la dignidad de las personas. Algo que se puede articular legalmente con facilidad. Por ejemplo, si el Registro de la Propiedad o el Mercantil pueden rechazar las cláusulas consideradas abusivas e ilegales en cualquier compraventa o negocio jurídico, también podrían hacerlo cuando se tratase de una sociedad matrimonial/familiar.

LA REGULACIÓN DE LAS RELACIONES FAMILIARES, ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL MATRIMONIO

En la actualidad la restricciones que impone la ley a la libertad de pacto entre los miembros de la pareja es enorme. Nuevamente nos topamos con un concepto paternalista de los legisladores, que parecen considerar que cualquier juez va a saber mejor que nosotros mismos lo que es bueno para nosotros; y lo que es peor, lo que es mejor para nuestros hijos.

También nos topamos con una enorme hipocresía social y política: la supuesta protección del menor como bien supremo.

Digo hipocresía porque creo que no es cierto que la protección de los menores sea hasta ahora el bien supremo que guía las actuaciones de los poderes públicos. Me explico:

Si los padres se quedan sin trabajo los hijos se quedan sin ropa, sin comida, sin calzado…

Si la familia es desahuciada por no poder pagar el alquiler o la hipoteca los hijos se quedan en la calle.

Si los padres tienen que dejar el lugar donde viven para trabajar en otro los hijos tienen que dejar su entorno y empezar de cero, o quedarse a cargo de algún familiar privados del amor y cuidados de sus padres.

Antonia HierroSi los horarios laborales de los padres no coinciden con los de los hijos pueden pasar días, meses o años sin apenas verlos.

Así podríamos seguir, examinando ejemplos de desprotección de los menores por causas ajenas a sus padres.

¿Hacen algo los poderes públicos por proteger a esos hijos? ¿Para evitar el desempleo, la miseria, los desahucios, la emigración forzosa? ¿Por conseguir la flexibilización de los horarios en favor de la conciliación familiar?

Yo creo que hasta ahora se ha hecho muy poco para proteger a esos millones de menores. Aquí están los datos de la vergüenza en España. Ahora, que alguien se atreva a decir que sí se protegen a los niños… y que lo pruebe.

Entonces, ¿a qué viene ese celo sobreprotector en caso de disolución del matrimonio?, ¿a qué obedece esa rigidez en el intento de mantener el status económico de los hijos en caso de divorcio mientras se mantiene en absoluto desamparo a los hijos cuando los padres tienen otro tipo de problemas mucho más graves que un divorcio?

Legisladores y jueces deberían hacérselo mirar, lo digo en serio.

La rigidez de la regulación legal y de los jueces en este aspecto está provocando también gran cantidad de problemas que urge solucionar. Las mejores soluciones pueden venir desde la óptica de la libertad de pactos entre las personas, de las parejas que van a compartir algo que va a ir a mucho más allá de su vida en común: el derecho y la obligación de velar por sus hijos, de compartir la responsabilidad pero también el amor, así como el derecho de los hijos a que los progenitores puedan seguir siendo padres sin tensiones ni problemas y a no ser utilizados por ninguno de ellos en contra del otro.

EL RESPETO A LA LIBERTAD DE PACTO EN LA RELACIONES FAMILIARES: UNA NUEVA FILOSOFÍA PARA UN NUEVO PARADIGMA

Resulta increíble que para comprar una casa haya que firmar unas escrituras larguísimas, en la que se fijan no sólo las condiciones de compraventa sino que se deja claro también qué pasará si las condiciones no se cumplen; y, sin embargo, resulta que podemos casarnos sin más requisito que un par de certificados, la firma de una solicitud y poner en el tablón de anuncios del Registro y del Juzgado de Paz un papel (por si alguien se le ocurriera ir por allí y entretenerse en mirar el tablón de anuncios ¡qué anacronismo!) diciendo que tal y cual se van a casar, con la idea de que si alguno estuviera ya casado alguien se dé cuenta.

Antonia HierroEso es todo lo que se exige para firmar el negocio jurídico más importante de nuestra vida, aquel que nos la cambiara de forma irremisible y que, ineludiblemente, nos la amargará si algún día decidimos romper ese «negocio».

Urge cambiar este modelo. Nadie debería contraer matrimonio sin haber suscrito antes un contrato prenupcial para la constitución de una «sociedad matrimonial» en el que se recoja los términos en los que se van a desarrollar la relaciones familiares y económicas que tengan trascendencia jurídica durante y después del matrimonio.

Mi propuesta, para el debate, es que ese contrato sea obligatorio antes del matrimonio, que el mismo sea depositado en un registro que se encargue de su revisión y de dejar sin efecto las cláusulas ilegales y abusivas, y que pueda ser modificado siempre por un nuevo acuerdo entre las partes.

Ese acuerdo debería crear una nueva sociedad al margen de sus miembros: la Sociedad Familiar, de carácter mixto civil y mercantil, con personalidad jurídica propia y que tenga derecho y obligaciones distintas de las de sus miembros en los tres ámbitos antes expuestos (laboral, económico y socio-afectivo), con el alcance que se pacte.

LAS RELACIONES FAMILIARES EN EL ÁMBITO LABORAL

Desde hace mucho tiempo existen multitud de voces que piden el reconocimiento del trabajo realizado en el hogar, así como la protección social de los «amos de casa». De hecho esa protección se está realizado hasta el momento en torno a un gran fraude en la Seguridad Social, en el Sistema Especial para Empleados de Hogar, algo conocido por los poderes públicos, que no lo persiguen demasiado.

Antonia HierroEste problema acabaría si la Sociedad Matrimonial, tuviese la misma capacidad de contratación que cualquier sociedad mercantil y que pudiese articular las relaciones con alguno de sus miembros como las que tienen los empresarios con los familiares que trabajan en sus empresas. Esto es, si uno de los miembros va a dedicarse durante cierto tiempo en exclusiva al trabajo doméstico, la sociedad conyugal se convertirá en su empleador, cotizará a la Seguridad Social por ese empleado y le pagará su sueldo. En caso de disolución del matrimonio el empleado tendrá derecho a la indemnización que le corresponda en función de los años de trabajo, indemnización de la que responderá exclusivamente la sociedad conyugal.

Creo que este sistema daría respuesta a los problemas planteados hasta el momento y dotaría de un buen instrumento a los matrimonios para la organización del trabajo interno, hasta ahora no remunerado. Los socios podrían establecer también compensaciones para el caso de que sólo haya una dedicación parcial al hogar, sin necesidad de que se establezca una relación laboral.

Sé que desarrollar este nuevo esquema de relaciones familiares exigiría mucho trabajo y consenso, pero creo que el resultado valdría la pena.

LA ADMINISTRACIÓN DEL PATRIMONIO DE LA NUEVA SOCIEDAD

En el acuerdo de constitución se debería prever la gestión económica y patrimonial de la sociedad. Debería incluir obligatoriamente un inventario de los bienes privativos de cada uno de los contrayentes existentes en el momento de su otorgamiento. Una previsión de qué pasará con ellos y cómo se van a distribuir las deudas y la propiedad de los bienes futuros, incluido el que tenga la consideración de hogar familiar en el momento de la posible disolución de la sociedad. También se deberían pactar el uso y disfrute de los bienes con posterioridad a la disolución y el respeto a la obligatoriedad de la venta de los mismos, a la que no podrán oponerse los firmantes si así lo pactaron en su momento.

LA REGULACIÓN DE LAS RELACIONES FAMILIARES

Es obvio que cuando la pareja se lleva bien la relaciones familiares no necesitan muchas normas. Pero incluso en esos casos van a existir problemas, que a veces pueden preverse y otras veces no. En todo caso en estos momentos sólo existe una vía para solucionarlos: el juzgado. Para mí no tiene sentido que la solución sea esa.

Antonia HierroA modo de ejemplo, algunas cuestiones previsibles: si los padres son de religiones distintas ¿qué harán cuando llegue el momento de la educación del religiosa de los hijos? ¿Cómo se van a afrontar gastos extraordinarios en los que ambos están de acuerdo? ¿Qué hacer en caso de que aparezcan cargas familiares de uno de los cónyuges, por ejemplo el cuidado de un mayor?, etc.

Siempre hay muchos problemas cuya solución puede ser automática si se ha previsto y se aplica el acuerdo pactado.

Existe, además, un grupo de problemas que se van a presentar de forma automática, sí o sí, en caso de disolución del matrimonio, son los problemas derivados del régimen de guarda y custodia de los hijos y de su mantenimiento económico.

En este momento el debate sobre estos temas es de una gran intensidad por la sobreprotección a la que antes hacía referencia y que actúa de forma perversa, a mi juicio.

De una parte, la ley blinda el hogar familiar haciéndolo el domicilio obligatorio de los hijos (como si proteger el lugar donde viven en ese momento fuese lo único importante) y uniendo su suerte a la guarda y custodia. La vivienda familiar va con los hijos y solo el que tiene su custodia legal puede disfrutar de ella. ¿No es discriminatorio que si los padres se llevan bien pero no pueden pagar la hipoteca los niños se queden sin vivienda, sin que a los poderes públicos eso les importe, pero resulte imposible vender una gran vivienda para que los dos progenitores puedan tener dos nuevas que compartir con sus hijos en caso de divorcio? Para mí no solo es discriminatorio sino también irracional.

De otra parte, la ley obliga a los padres a mantener el mismo nivel de vida de los hijos que tenían antes de la ruptura. Sin embargo, el divorcio significa, casi automáticamente, un empobrecimiento significativo de ambos miembros de la pareja, con respecto al nivel anterior. Los legisladores hacen oídos sordos y cierran los ojos a la realidad que significa que se disuelva una sociedad patrimonial basada económicamente en lo que se llama economía de escala. Mientras más grande es una empresa más baratos resultan los gastos de mantenimiento, pues aquí igual: no es lo mismo mantener una vivienda que dos, no son los mismos gastos los que deben afrontar las personas que buscan una nueva pareja que aquellos que ya son pareja.

Muchas de estas cuestiones no sólo pueden sino que deberían ser afrontadas desde el primer momento y pactadas sus soluciones con anterioridad y desde la normalidad, no en la situación de tensión que se produce en el momento de la ruptura. Siempre desde la óptica de la libertad de pactos y de la obligatoriedad de cumplimiento de lo pactado en cada momento.

Pactos de cumplimiento automático siempre, salvo en los casos de delitos cometidos en el ámbito familiar, en los que lógicamente deberá disponer el juez, penal en este caso, que se adopten las medidas de protección de la víctima, y las indemnizaciones que les pueda corresponder con cargo al patrimonio del delincuente y de las que sería responsable solidaria la sociedad matrimonial.

Antonia HierroResumiendo, ante el mayor negocio jurídico de nuestra vida deberíamos tener: libertad, sosiego y tranquilidad para pensar y pactar lo que será nuestra vida futura y qué haremos si “el negocio” no nos sale bien. Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en plena efervescencia amorosa, ¿cuándo lo haremos?

Eso sí, que nadie se abrume por lo que pueda parecer una gran complicación antes de un matrimonio, seguro que pronto aparecerían en internet múltiples modelos y borradores que se adaptarían a lo que cada pareja necesitase, igual que ahora existen para la constitución de cualquier sociedad.

Hasta aquí una propuesta abierta al debate y plateada para conseguir un cambio legislativo profundo en una materia en la que nuestra sociedad va muy por delante de nuestras leyes y nuestros legisladores.

EN INTERÉS DEL MENOR

Dedicado a mi hija Ana

Juan Antonio Amorós PérezJuan Antonio Amorós Pérez

Policía Local

Criminólogo experto en violencia intrafamiliar

Mediador

Formador en materia de violencia intrafamiliar

www.violenciaintrafamiliar.es

 

Es una práctica muy extendida entre el público en general, apresurarse a considerar a priori como violencia de género toda muerte de mujer en la que esté implicado su pareja sentimental varón. Sin esperar a que la investigación policial y judicial esclarezca las circunstancias concretas del caso.

Violencia GéneroEn muchas ocasiones al final así resulta ser, pero en un porcentaje pequeño puede ocurrir que el motivo que originó el homicidio, poco o nada tenga que ver con la voluntad de dominación indicada en el artículo 1 de la Ley Orgánica 1/2004 de medidas integrales para la protección de las víctimas de Violencia de Género (LOVG), Art. 1.1: «La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia».

Este elemento subjetivo de los delitos de violencia de género establecido por la propia ley, debería ser requisito imprescindible para reputar todos los delitos de violencia de género (maltrato de obra, amenazas, coacciones, lesiones), y también, cómo no, en los casos de homicidio1, para agravar la pena en ambos casos.

En esta precipitación también pueden llegar a caer los órganos administrativos estatales encargados de facilitar datos oficiales sobre violencia de género, contabilizando como muertes por violencia de género, casos que no lo son. Y esto ya es más preocupante, pues contribuye a sobredimensionar el problema del maltrato, creando una alarma social innecesaria. Un ejemplo de lo que decimos fue el caso de la muerte de la mujer de un veterinario de Benijófar (Alicante), en el que la investigación policial apuntaba (y aún lo sigue haciendo al tiempo de escribir el presente artículo) a un posible accidente mortal cuando el veterinario fue a practicarle una liposucción a su mujer sin disponer de los medios, ni el conocimiento necesarios. Y sin embargo, al poco de ocurrir la muerte, ya se contabilizó como otro caso de violencia de género, por el órgano encargado de hacerlo, en este caso, la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

Si nos hemos referido anteriormente como requisito sine qua non para reputar delito «de género» al elemento subjetivo establecido en la LOVG, parecería lógico que fuesen los órganos judiciales, los encargados de informar (y sobretodo confirmar) los casos de violencia de género. Pero no es así, principalmente por estar más centrados en la investigación del delito2 en esos momentos inmediatamente posteriores al hecho.

La urgente necesidad de informar a la sociedad de estos casos para sensibilizarla sobre el problema3, hace que sea un órgano administrativo el encargado de confirmar en primera instancia la existencia de un caso de violencia de género, indicando las circunstancias del caso, como si había orden de alejamiento, menores en común, antecedentes, etc.

Violencia GéneroLo que ocurre es que en muchas ocasiones esta confirmación se hace careciendo de datos esenciales en la investigación y que podrían ser claves para poder considerar el caso como violencia de género (por aquello del elemento subjetivo del delito), pues en la mayoría de muertes violentas se decreta el secreto de sumario.

Por lo que creemos necesario que en el procedimiento de cómputo de víctimas de violencia de género, se tuviesen en cuenta la voluntad de subyugación por parte del sujeto activo, cuya concurrencia se podría desechar, de tener en cuenta eventuales circunstancias relevantes a la hora de declarar el homicidio de una mujer a manos de su pareja como violencia de género, como pueden ser las circunstancias personales relativas al presunto autor, por ejemplo en casos de homicidio por compasión, de suicidio ampliado, y cuando se den en éste enfermedades mentales que causen brotes agresivos peligrosos.

En cuanto suicidio ampliado, «es característico de los enfermos depresivos con ideas psicóticas de ruina o culpa. El paciente, preso de una idea delirante, y convencido de la “gran tragedia” que se le viene encima, pretende ahorrar sufrimientos a sus seres más queridos. Es por ello que comete homicidios, que suelen continuarse con su propio suicidio (primero acabo con el sufrimiento irremediable e irreparable de mi familiar y luego acabo con mi vida)»4. No hay que confundir este suicidio, con el asesinato de la mujer por motivos de dominación machista, y el posterior suicidio del asesino, que también suele producirse en un número reseñable de los casos de violencia de género en sentido estricto.

En cuanto al homicidio por compasión, se trata de ancianos que cuidan en solitario a mujeres demenciadas con gran discapacidad o con pérdida de expectativas de vida (cánceres deteriorantes o patologías degenerativas). En estas circunstancias, cuando los hombres carecen de habilidades como cuidadores pueden sentirse desbordados y llevar a cabo la muerte de la mujer.

En este sentido, también hay que poner de manifiesto el distinto trato mediático que se le da a casos ocurridos en circunstancias señaladas anteriormente, dependiendo del sexo del agresor y de la víctima. El pasado día 14 de mayo de 2014 se publica en el periódicoEl País el siguiente titular: «Un hombre mata a su esposa enferma y luego se suicida». En el cuerpo de la noticia se especifica que no habían antecedentes de denuncias por violencia de género, y que la mujer sufría un cáncer terminal, sin embargo en el último párrafo de la noticia se dice que este es el segundo caso de violencia de género en la Comunidad Valenciana y el 25 (a esa fecha) en todo el país en 2014. Sin embargo, en fecha 4 de julio de 2014 el periódico Información publica una noticia titulada «Una mujer de 74 años apuñala en Alcoy a su marido de 81 y luego intenta suicidarse», el tratamiento de la noticia es ostensiblemente diferente, aunque el resultado final fue el mismo, es decir, la muerte del anciano, pues en el cuerpo de la misma se hacen comentarios como «parece que la mujer actuó movida por la compasión».

Sería conveniente una vez más informar en igualdad, cuando se compruebe que se trata de uno de los casos indicados, y no de un caso de violencia de género.

Violencia GéneroEn cuanto a la relación de enfermedades mentales y violencia de género, es cierto que no todos los enfermos mentales sienten una pulsión que les obligue irremediablemente a maltratar habitualmente a sus parejas, no estamos hablando de esto. Nos referimos a que en caso de que no se diagnostiquen ni mediquen adecuadamente estas patologías, pueden darse agresiones (y en casos extremos, muertes) a las personas más cercanas a los que las sufren. Como por ejemplo, en los brotes de esquizofrenia, o la fase agresiva de alzhéimer5. Las personas que lo sufren, aparentemente no tienen fuerza para comportarse violentamente, pero pueden acumular la suficiente energía como para agredir y matar en un momento explosivo. O los episodios de «furor maniaco», en los cuales, la violencia se proyecta a las personas más próximas al enfermo, que en los casos de hombres suelen ser las esposas, pudiendo llegar en los casos más extremos a la causación de la muerte.

No se pretende en ningún caso justificar ninguna muerte mediante estas líneas, simplemente se trata de poner de manifiesto la importancia de llegar hasta el fondo de las circunstancias de cada caso, sin dar nada por supuesto a priori. Pues se podrían estar confundiendo casos de violencia de género estrictamente hablando, con homicidios en su forma común basados en otras motivaciones, no respetando de esta forma el propio espíritu de la Ley Orgánica de Violencia de Género, y sobretodo creando una alarma social innecesaria, por lo que se precisa de cautela en la manera de informar sobre el tema que nos ocupa.


1. Y ocurre que en unas Audiencias Provinciales se exige y en otras se sobreentiende en todo caso.

2. Lo que sí hacen estos órganos judiciales, es un informe anual a través del CGPJ, sobre el número de víctimas mortales en procedimientos de violencia de género, y que no suelen coincidir con los datos ofrecidos por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, por lo que hemos comentado anteriormente.

3. A lo cual obliga la propia LOVG.

4. Manual de ciencias forenses, José Fuentes Rocañín.

5. El deterioro cognitivo en enfermedades mentales seniles está asociado a la incontinencia emocional.

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