¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!

Feliz día de la madreHoy domingo, «Día de la madre», escribo este artículo porque me parece una excelente ocasión para felicitar a todas las madres «de verdad», madres que, en solitario –bien por decisión propia, bien por circunstancias de la vida– o en compañía, sacan a sus hijos adelante.

Sí, digo madres «de verdad», porque tengo el convencimiento de que los hijos son de quien los quiere, no de quien los tiene –esto lo podemos aplicar tanto a hombres como a mujeres–, y que una cosa es dar a luz a un hijo y otra cosa bien distinta es ser madre.

Una madre «de verdad» es aquella que quiere y respeta a su hijo; una madre «de verdad» es la que mentiría y robaría por amor a un hijo; pero una madre NO es «de verdad» cuando miente a su hijo para robarle el derecho a ser amado por su padre, esto no lo hacen las madres, lo hacen las progenitoras.

Respetar a un hijo entraña muchas cosas, no solo es respetar sus decisiones o su intimidad, sino también respetar a su familia. NO respetas a tu hijo cuando le estás hablando mal del otro progenitor, NO respetas a tu hijo cuando le hablas mal de sus abuelos, NO respetas a tu hijo cuando le hablas mal de su familia y, sobre todo, NO respetas a tu hijo cuando le dices «PAPÁ NO TE QUIERE», en esos momentos no eres madre, eres progenitora.

Lamentablemente en esta sociedad estamos aceptando y confundiendo lo habitual con lo normal,  y así nos va…

¿Qué sentido tiene decirle a tu hijo que no existe el «Ratoncito Pérez»? ¿Qué sentido tiene decirle a tu hijo que no existen los «Reyes Magos»? NINGUNO, es una forma de robarles la ilusión y hacerles daño.

Pues bien, menos sentido tiene aún decirle a un hijo que «PAPÁ NO TE QUIERE», aunque ese padre sea un impresentable y realmente «no quiera» a su hijo. Nuestra meta, como madres y padres, siempre debe ser el bienestar de nuestros hijos, y diciéndoles cosas como esas en poco estamos contribuyendo a su felicidad .

Una madre «de verdad» no pone denuncias falsas, no se aprovecha de una Ley aviesamente injusta como es la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre,  de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, para destrozar la vida del padre de sus hijos –y de rebote la de sus propios hijos–. Una madre «de verdad» tampoco maltrata al padre de sus hijos.

Día de la madreAprovechando el tema que nos trae hoy aquí, quiero dejar claro que no me gusta que se generalice ni con el género masculino ni con el género femenino. Aunque no todos somos iguales, la única distinción que respeto (obviamente existen diferencias físicas) es la que nos permite diferenciar entre BUENAS y MALAS personas, y tanto de unas como de otras hay en los dos géneros.

Lo cierto es que cada día escucho más términos como «machismo», «feminismo», «feminazis», «postmachismo»…, etiquetas todas ellas absurdas, carentes de fundamento, que nos enfrentan, alejan y separan cuando lo que hay que procurar es el acercamiento entre unos y otros. Pero comprendo que son muchos los que viven de este «negocio», y es más «rentable» fomentar el odio que la concordia.

No entiendo a las mujeres que parecen odiar o satanizar a los hombres. Estoy seguro que todas ellas tienen padre, muchas tienen hermanos y otras tantas hijos varones. Por la misma razón, no entiendo a los hombres que parecen odiar o satanizar a las mujeres, igualmente, estoy seguro que todos ellos tienen madre, muchos tienen hermanas y otros tantos hijas. Por lo tanto, a unas y a otros les digo «Abramos los ojos y empecemos a caminar en otra dirección, ya que por ese camino está claro que no llegaremos a buen destino».

De la misma forma, no entiendo a las mujeres que aborrecen a los padres de sus hijos, porque si no fuera por esos hombres, no tendrían esos hijos. Y lo mismo se puede decir respecto de los hombres, GRACIAS A ELLAS TENEMOS lo que más queremos, NUESTROS HIJOS.

Este espacio virtual no está en contra de nadie, mucho menos de las mujeres, solo está en contra de la injusticia. Aquí se lucha por la justicia, por la igualdad y, sobre todo, por el «Interés del menor», tan olvidado en nuestros juzgados.

No quiero dedicar más tiempo a las progenitoras, ya que hoy las protagonistas son las madres «de verdad», madres como la tuya y la mía que, afortunadamente, pienso y quiero pensar, son la mayoría.

Y, ¿qué es una madre «de verdad»? Desde mi punto de vista, una madre «de verdad» es alguien irreemplazable y en ellas resaltaría estas cuatro cualidades (sabiendo que tienen muchísimas más):

Una madre es comprensión: sus palabras calman, sus caricias sanan y sus besos reconfortan.

MadreUna madre es responsabilidad: una madre vela por el bienestar de sus hijos y de su hogar cueste lo que le cueste, asume su rol con entereza, cumple con sus deberes y reconoce la gran responsabilidad que es hacer de esos hijos –como se decía antes– «hombres y mujeres de provecho».

Una madre es paciencia: paciente ante las situaciones arduas e ineludibles de la vida, paciente ante los conflictos naturales que se presentan en el núcleo familiar, paciente ante las incansables enseñanzas para hacer de sus hijos personas íntegras y valerosas –obra que realizará sin tregua durante años y que tal vez nunca verá terminada–.

Pero, por encima de todo, UNA MADRE ES AMOR: el amor a los hijos es único y particular, perpetuo, transparente, carente de egoísmo y de ambición personal. Por este amor la madre desafía hasta sus propias capacidades y realiza actos verdaderamente increíbles para proteger o beneficiar a los hijos.

Por todo ello, solo puedo decir GRACIAS.

¡Feliz día de la madre!

Y a ti, mamá, hoy y siempre, ¡FELICIDADES!